Restos del primer recinto urbano amurallado de la ciudad de Granada han aparecido en la planta baja de un edificio de la
Plaza de Santa Inés Alta, en el
Albaicín, destinado a viviendas y locales.
Se trata de un
paño de muralla de 18 metros de la antigua Alcazaba Qadima
que ha salido a la superficie con las obras de rehabilitación del
inmueble situado en el número 2 de la citada plaza, paralizadas desde
hace años.
En realidad, parte del tramo descubierto perteneciente al siglo XI es visible desde la calle
San Juan de los Reyes puesto que se encuentra en la zona del inmueble por la que se accede a los garajes.
El pasado 27 de marzo la Asociación cultural
Oppidum Eléberis, interesada en los temas de patrimonio, a través de su representante
Narciso Crespo, se dirigió por escrito a la
Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Granada
para conocer si el hallazgo guardaba relación con la antigua muralla
zirí y si tenía previsto, de confirmarse su importancia, actuaciones
para la “protección y puesta en valor de los restos amurallados en el
proyecto de nueva edificación”.
Como responsable de la tutela, protección y difusión del patrimonio
histórico, la administración autonómica debe “proteger [la muralla] de
su destrucción y garantizar su conservación” en el proyecto de
edificación, opina Crespo.
El 14 de abril la
Delegación de Cultura
contestaba que se había realizado una intervención arqueológica
preventiva que “ha permitido documentar un tramo de muralla del siglo
XI”.
Sobre la protección del paño de época zirí, la Junta de
Andalucía comunica que la Consejería “puede establecer medidas
apropiadas de conservación con el fin de evitar cualquier afección que
el proyecto de obra pueda generar”, pero aclara que “la puesta en valor
corresponde al propietario del inmueble donde se ubica”.
El inmueble se encuentra entre la
placeta de los Carvajales y San Juan de los Reyes,
la que fuera una de las arterias principales del Albaicín árabe donde
aún quedan restos de muralla integrados en algunas casas o
establecimientos hoteleros.
Se trata de un edificio que data de 1931 y que desentona por su altura y el ladrillo visto de su fachada trasera. El promotor,
Urbanas Baena López Hermanos,
una empresa cordobesa al que el Ayuntamiento denegó ayudas para la
rehabilitación, obtuvo el pasado 21 de octubre de 2008 licencia de una
obra que tenía previsto finalizar en noviembre de 2011. El retraso es ya
de dos años y medio.
El arquitecto
Carlos Sánchez, experto en
restauración y conservación del patrimonio, confirmó que se trata de un
tramo de muralla de 18 metros que se pretende integrar en el edificio de
manera que sea “visitable”. “Tiene unas características muy
interesantes porque hace un quiebro y se puede excavar detrás para
obtener información de lo que había”, precisó.
Según el arquitecto, está ahora interesado en un cambio de uso del edificio -de residencial a
terciario- si bien la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de
Granada no tiene constancia de ninguna solicitud al respecto. Desde la
Delegación de Cultura tampoco se han querido pronunciar a la espera de
que asunto pase por la
Comisión Provincial de Patrimonio Histórico.
El paño de muralla se encuentra muy cerca de la la desaparecida
Puerta de los Estereros (Bab al-Hassarin), situada en la actual
Plaza de San Gregorio, una de las vías principales de la época debido a la intensa actividad comercial que tuvo en el pasado.
Por Álvaro Calleja (GranadaiMedia)